miércoles, 12 de febrero de 2025

Mujeres en el Arte

Mujeres artistas del Renacimiento

Sofonisba Anguissola

Resulta que, en el arte, en especial la pintura, la presencia de las mujeres empezó en el renacimiento, y precisamente Sofonisba es la primera mujer artista reconocida en la historia del arte, una mujer nacida en 1530, contemporánea de Miguel Ángel, y pupila de Bernandino Campi y Bernandino Gatti, es quien marca la historia del arte al ser una italiana que viaja a Roma para tomar fuerza como artista.

Actualmente se le atribuyen cerca de 50 obras de arte, entre las cuales se encuentran retratos oficiales de la familia real española, Felipe II, Isabel de Valois y su familia, así mismo retratos y arte religioso. El impacto que tuvo esta mujer en la historia es de gran precedente ya que, para la época en la que vivía era complicado que una mujer llegará a obtener fama a través de un arte considerado para hombres, sin embargo, cuando llegó a la vejez artistas hombres la visitaban para ser instruidos y conocer su técnica.


Lavinia Fontana

Considerada a menudo como la primera mujer artista profesional que trabajó fuera de una corte o un convento, Fontana allanó el camino a innumerables mujeres artistas después de ella. El padre de Lavinia, el artista Prospero Fontana, formó a su hija en pintura, y ella se convirtió en una retratista de éxito en Bolonia.

Las obras anteriores de Lavinia, como El banquete de bodas de Caná (c. 1575-1580), destaca varias influencias mientras desarrollaba su propia visión creativa. Un examen reciente de sus dibujos y pinturas de la colección Getty ha demostrado que Lavinia basó su composición en un dibujo del pintor florentino Giorgio Vasari. La obra de Vasari, que reimagina un relato bíblico en un escenario clásico, estaba disponible en el estudio de su padre.


Mujeres artistas del siglo XX 

Georgia O’Keeffe

Considerada una de las máximas representantes del arte norteamericano del siglo XX, Georgia O’Keeffe (nacida en Wisconsin en 1887) se convirtió en la década de 1910 en una pionera de la abstracción. Desde pequeña mostró interés por la pintura pero la enseñanza del arte figurativo le desmotivaba. Ella creía que nunca pintaría tan bien como esos artistas que estudiaba. Así que decidió dejar de imitar lo que se había hecho antes y seguir su propio camino.

Sus primeras obras a carboncillo fueron expuestas en una galería de Nueva York y la acogida fue calurosa. Los paisajes y la naturaleza y los rascacielos de Nueva York inspirarían muchos de sus trabajos. También los lugares de Nuevo México que le enamoraron y adonde se marchó a vivir tras la muerte de su marido.


Frida Kahlo

La mexicana es, sin duda, una de las artistas más famosas del siglo XX y son muchas las exposiciones que han acercado sus pinturas a los aficionados al arte. La vida de Frida Kahlo (1907-1954) estuvo marcada por las enfermedades y el sufrimiento que padeció desde niña. La poliomelitis y diversas operaciones la obligaron a largas convalecencias, una soledad que se reflejaría en sus obras.

Con apenas 18 años sufrió un accidente de tráfico. Poco antes había empezado a hacer prácticas en un taller de grabado y el tiempo de reposo despertó su interés por la pintura. Sus primeras obras captaban cómo veía su vida. Con 22 años se casó con el también pintor Diego Rivera, una relación llena de altibajos que marcó su vida.


Helen Frankenthaler

Nacida en Nueva York en 1928, en el seno de una familia acomodada (su padre era juez), su familia acogió de buen grado su vocación artística y no dudó en procurarle apoyo y buenos estudios. Conoció a fondo la obra de Picasso y Braque y también la de Jackson Pollock. Con solo 23 años, su obra Las montañas y el mar obtuvo un gran reconocimiento.

Con una técnica similar a la de Pollock y un enfoque más moderno, su método fue calificado como color field o abstracción pictórica. Su papel fue clave en la evolución del expresionismo abstracto y tras una primera etapa de pinturas, empezó a hacer grabados y litografías. 


Tamara de Lempicka

Nacida en Polonia en 1898, fue una artista reconocida durante sus comienzos y parte de su madurez, aunque el empuje del expresionismo abstracto le hizo perder relevancia en la última etapa de su vida. Vivió una infancia acomodada, y durante un invierno en Italia con su abuela descubrió su vocación artística. Con 20 años se marchó a París tras casarse con Tadeusz Lempicki.
La figura humana fue su gran obsesión y fue considerada una de las mayores representantes del art déco. Conocida por retratar a grandes damas y hombres de la alta sociedad, muchas estrellas de Hollywood adoraban sus pinturas y sus contactos fueron fundamentales para exponer su obra.

Kathe Kollwitz

Nacida en la ciudad de Königsberg en 1863, fue su padre quien se encargó de que Kathe Kollwitz pudiera desarrollar su talento como artista. Tras estudiar en Munich y regresar a su ciudad natal, se instaló en Berlín junto a su marido. Médico y activista político, despertó el interés de Kathe por los obreros, a quienes retrató en sus obras. Poco a poco se fue adentrando en el dibujo y el grabado, y se incorporó a la Secesión de Berlín.

A principios de siglo viajó por Francia e Italia y realizó la serie de aguafuertes La guerra de los campesinos. Al comienzo de la guerra, su hijo fue llamado a combate y falleció, lo que la llevó a manifestarse en contra de la guerra. Fue la primera mujer en ocupar una plaza en la Academia Prusiana de las Artes y siguió trabajando en sus obras de fuerte crítica social.

Margaret Keane

Conocida como 'la pintora de los ojos gigantes', la historia artística de Margaret Keane está indisolublemente unida a la de su marido. A principios de los años 60 Walter Keane era uno de los pintores más famosos de Estados Unidos gracias a sus retratos de mujeres, niños y animales de grandes y tristes ojos.

Pero detrás de esos lienzos no estaba Walter, sino Margaret, que pintaba sin descanso en su estudio mientras su marido se llevaba el reconocimiento y la admiración. Él decía que sus pinturas se inspiraban en los niños pobres del Berlín de posguerra. Y ella solo se enteró del embuste hasta que le acompañó a un club donde se vendían algunos de sus cuadros.